3. ¿Para qué público escribes?




Como ya imaginarás, lo que vayas a escribir será distinto para un público infantil, juvenil o adulto. El lenguaje, las situaciones, la complejidad de los conflictos… Todo puede cambiar en función del tipo de lectores. Por ejemplo: una chica adepta a los videojuegos de rol en línea queda atrapada en ese mundo virtual y tendrá que hallar la manera de volver a casa. Podrías abordar este argumento desde dos puntos de vista.

El primero sería el de los usuarios habituales de este tipo de plataformas. Así, te ahorrarías explicar ciertos conceptos o la mecánica del juego, y podrías emplear un lenguaje más técnico. El segundo punto de vista correspondería a un público general, sin atender a edades o aficiones. En este caso, deberás procurar que el tema de los videojuegos en línea sea accesible para todos.

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