1. Cómo escribir un libro sin planificación: misión imposible


Si quieres que la redacción de los contenidos fluyan y no encontrarte con más trabas de las necesarias, tienes que planificar todo correctamente. De lo contrario, entrarás en una improvisación constante y llegará un punto en que ni siquiera sepas cómo continuar. Por no hablar de las consiguientes incoherencias, lagunas, contradicciones, escenas insustanciales, etc. en que caerás. Si no te tomas la escritura en serio, cundirá la anarquía y tu obra se rebelará contra ti.

Dejando deberes y horarios a un lado, cuando hablamos de planificar, nos referimos a que los principales elementos de la novela deben estar claros antes de escribir la primera palabra.

1.1 ¿Qué narrador dará voz a tu libro?

La elección del narrador es importante, pues te condicionará el modo en que vas a plantear la historia. No es lo mismo ofrecer a los lectores una visión acotada, externa o múltiple. Esto marcará aspectos como la cantidad de información que vas a proporcionar, el estilo o el ritmo. Ten claro cuál será su función y no mezcles más de un tipo de narrador si no sabes hacerlo. Sería un despropósito ir saltando de uno a otro, confundirías al lector y le darías un motivo para no leer.

Piensa bien en tu historia y fórmate un esquema mental. Ya verás como la respuesta aparece sola. Y por si acaso aún te quedan dudas, aquí te dejamos un artículo al respecto:

Tipos de narrador: ¿cuál es más apropiado para mi relato?

 

1.2. Los personajes son la novela

Los buenos y los malos, es decir, los blancos y los negros forman parte del pasado. Como mucho, deberías reservarlos para algún cuento. Los personajes lo son todo: a través de ellos, sentimos, avanzamos, aprendemos… Así que no te conformes con un mero arquetipo ni te ates a clichés. A las personas nos gustan los grises, los matices, pues esto es lo que da verosimilitud a los personajes y hace que nos reflejemos en ellos. Otórgales una psicología compleja que ayude a entender por qué actúan de una u otra manera. Cuanto más volumen tengan, más juego darán en las distintas tramas.

 

1.3. Redacta el argumento completo

Antes de preguntarte cómo escribir un libro, tienes que componer su argumento completo, es decir, los puntos centrales. Aunque siempre puedes introducir nuevas ideas que mejoren la historia, esta debe estar lo más clara posible desde el inicio. Para ello, define:

  • ¿Quién o quiénes son los protagonistas?
  • Los temas. ¿Qué quieres contar? O, dicho de otra forma, ¿de qué quieres hablar? Una novela no trata sobre un ogro que rescata a una princesa y se enamoran. Detrás de eso, está la importancia de aceptarse tal y como uno es, y ver la belleza más allá de una apariencia física.
  • ¿Cómo vas a hacerlo? Ciencia ficción, novela contemporánea, fantasía…
  • Los conflictos, es decir, las dificultades con las que el protagonista se va a encontrar. El conflicto es lo que hace interesante la historia, lo que nos engancha y hace que empaticemos con los diferentes caracteres. ¿El protagonista se enfrenta a sí mismo? ¿A la sociedad? ¿Qué le hace evolucionar y forjar su carácter? Un ejemplo simple: un personaje es demasiado cobarde, pero decide arriesgar su vida en vez de huir para salvar a sus amigos.
  • Los giros argumentales, aquellos puntos de inflexión en los que la historia cambia de rumbo. Estos acontecimientos relevantes marcarán el camino que debes seguir.

 

1.4. Ambientación

Tu novela atiende a unas coordenadas espacio-temporales concretas en torno a las que se construyen los demás elementos. Piensa dónde van a desarrollarse los acontecimientos, cómo son los paisajes, las casas, el clima, el carácter y el lenguaje de los habitantes, si se trata de una ciudad industrializada o no…  Imagínate allí y transmite tus sensaciones al lector, hazle ver lo que tú ves.

Comentarios

Entradas más populares de este blog